El Club Atlético Boca Unidos, históricamente ligado al fútbol correntino y al barrio Cambá Cuá de esta ciudad como dato incontrastable, es siempre referente en los torneos de la Liga Correntina y en los regionales.
Prueba de ello son los trofeos que abarrotan las vitrinas del club, conquistados a lo largo de años y jornadas memorables, donde los jugadores que vistieron la clásica camiseta amarilla y roja se encaminaban a la victoria con el aliento incansable de las tribunas pobladas de bulliciosos cambacuaceros: tablón, vinchas, trompetas, tambores e instrumentos de viento, para animar los encuentros sabatinos o domingueros, poniendo de relieve que siempre “algo pasa” cuando juega Boca.
Hoy el Club tiene su sede deportiva y social en Lamadrid y Río Paraná de esta ciudad y desde hace pocos meses el escribano Rosendo Villordo es su nuevo presidente. Ex jugador de Boca, integrante de directivas anteriores en distintos cargos, austero y de bajo perfil, se muestra empeñoso en el cumplimiento de nuevas metas, dando continuidad al crecimiento deportivo e institucional del Club.
Así como el agua del Río Paraná pasa incesantemente a orillas del complejo “Carlos Catáneo” (uno de los grandes impulsores del Club desde la etapa fundacional), también mucha agua pasó por la historia de la entidad desde su fundación, un 27 de Julio de 1927, con Don Antonio Paquirí como primer presidente.
Los resultados en el plano deportivo son significativos, ya que por el Club pasaron jugadores de la talla de Julio Elías Musimesi, “el arquerito cantor” que hizo furor en el fútbol grande nada menos que en el arco de Boca Juniors, donde se hizo famoso por volar de palo a palo y sin rodilleras; y otros que se destacaron en el fútbol regional, nacional e internacional, como Leopoldo Jacinto Luque, centrodelantero de la selección mundialista argentina del ’78; Julián Zacanti, Diego Mouzo; Pancho Sá como director técnico, “Escobilla Fernández”, Titino Provasi, Oscar Batalla, Elpidio Monzón (actual integrante del Superior Tribunal de Justicia), Coco García, los hermanos Oscar y Omar Meli, Leoncio Benítez (una leyenda del Club), Ariel Coullery, Walter Chapo, “Gallego” Marí, Rubén Montero, Oscar Urbina, “Pelé Almirón”, Pablo Quiroga, Julio Rubio, Rodolfo Gauna, Célico, Julio Ayala, Tato Maidana, Daniel “Changuita” Villanueva, Omar Muyal, “Buche” Ruíz Díaz, los hermanos Azula, Alfredo Schweizer, ...
En lo institucional, la idea de contar con una sede social arranca en un edificio pequeño donde funcionó la secretaría de Boca por San Martín al 500, en pleno Cambá Cuá. En esta cristalización se recuerda al “Gordo” Colombo, ex jugador, socio y simpatizante. Había también un predio donde funcionaba una canchita para la práctica de fútbol reducido.
El paso siguiente fue la adquisición, a mediados de la década del 70, de un predio por Don Bosco al 1.300, también en pleno Cambá Cuá durante la
presidencia de Rosendo Fernández. A fines de los 70 y ya con la presidencia de Juan Carlos Catáneo, el Club da un salto importante al adquirir un predio en el barrio Arazatí. A partir de ese momento comienza a hacerse realidad el sueño de la cancha de fútbol propia y en tierras correntinas, Boca dejo de ser un Club paria.
A mediados de los ’80 y ya con la presidencia de Lito del Giorgio, el Club inicia un periodo de crecimiento sostenido. La Secretaría de Deportes de la Nación colaboró con la entidad en la tarea de unir por medio del dragado de arena, dos pequeñas “islas” existentes en el Club en la zona vecina al río..
Y el predio de la entidad se incrementó de 2 hectáreas a 17, aumentando considerablemente su valor. En este logro se recuerda la activa participación en las gestiones realizadas durante dos años en Buenos Aires por Ernesto Buscaglia, un colaborador permanente e incansable de la institución.
Entre sus hacedores y permanentes animadores de todos estos logros, se recuerda a los desaparecidos Carlos Gold y Carlitos Neumann y a Titi Del Giorgio, dirigente del Club y presidente de la Liga Correntina de Fútbol; gestor incansable de la federalización del fútbol argentino y que facilitó el acceso a la “B” Nacional primero y a la “A” después, de clubes como Mandiyú y Huracán.