Uruguay es un país muy pequeño pero de una gran tradición futbolera.
Este país ha sido Campeón Olímpico dos veces y Campeón del Mundo, también dos veces, entre otros galardones que ostenta.
El secreto de esas victorias, de esa forma de jugar y de sentir nació en forma totalmente espontánea en las calles de este país tan chiquito. Las calles eran campos de juego improvisados, donde montones de ropa, o dos piedras hacían las veces de arcos, pelotas hechas de cualquier manera,
eso no importaba mucho, y allí seguramente se fueron forjando aquellos hombres poseedores de una técnica maravillosa, que luego asombraron al mundo.
Eran épocas donde se aprovechaba cualquier espacio, cualquier campito, y no importaba si eran dos contra dos o veinte contra veinte,con golero o sin golero ,lo que verdaderamente importaba era jugar, y ahí estaba la habilidad, el placer, la destreza, la alegría, la LIBERTAD DE HACER LO QUE SE NOS OCURRIERA.
No importaba la marca del calzado deportivo, igual se jugaba descalzos,o con zapatos heredados de nuestro hermano mayor, porque lo más importante era el goce de este deporte, la enorme alegría y
ganas con que salíamos todos los días a JUGAR A LA PELOTA.
La estructura actual del Fútbol Infantil en Uruguay, es un caso casi único en lo que tiene que ver con su impacto social, con su distribución geográfica, y eso sin lugar a dudas representa una gran responsabilidad, no solamente quien suscribe - que está de paso- sino la sociedad toda, quien a través de un esfuerzo de concientizacion colectiva, debe de poner el acento en la formación ya en edades tempranas.
Creemos que se deben formar a los chicos, más allá de sus capacidades inherentes al fútbol, es decir en sus capacidades como seres humanos, y esto es un factor primordial.
En Uruguay tenemos 240.000 niños entre 6 y 14 años, por lo tanto 1/4 de ellos están federados, y solamente el 0.14 % se salvan con el fútbol.
Esto reafirma una vez más que lo que debemos formar primero son personas, y aquellos que tengan condiciones para ser profesionales que sean los mejores.
El fútbol, estimados amigos, es una actividad de primer orden, un lenguaje universal, y se relacionada con otros aspectos de la vida, constituyéndose en una de las necesidades en el desarrollo integral de nuestros niños y niñas.
La Organización de este Mundial pretende remarcar que el fútbol une, crea amistades, se establecen intercambios culturales, valores que están por encima de los resultados de un partido normal de fútbol, acrecentando siempre los valores de respeto, apoyo y compañerismo, e intentando lograr que los chicos sean rivales en la cancha, pero amigos fuera de la misma.
El Uruguay lleva una carga muy pesada, su propia historia futbolística, por lo que debemos poner nuestra parte para que las futuras generaciones no sigan cargando esa bolsa tan pesada sobre sus hombros.
La gran historia de nuestro fútbol uruguayo, deberá ser un espejo retrovisor, donde andando hacia adelante, miremos el pasado con orgullo, y no como una obligación, con alegría, sin cargas, y sí tomando los mejores ejemplos de vida deportiva de aquellos grandes ídolos de otrora.
Que mejor comienzo además para este Primer Mundial que llamarse Copa José Nasazzi, el Mariscal, el ejemplo como persona y deportista, el Campeón Invicto, el Deportista del Siglo, el que vestía con honor la celeste, defendiendo a su país, el referente para sus compañeros, que aún después de retirado del fútbol, le seguían pidiendo consejos de vida.
Siempre fue para todos el jefe, el caudillo, el responsable, el ejecutor. Si a todos, jugadores y público, preguntaron quién entre todos aquellos campeones podría asumir la representación más genuina de todo lo que fueron los olímpicos y campeones mundiales, nadie dudaría jamás en dar el nombre de José Nasazzi.
En estas palabras, está condensada la gran personalidad humana y futbolística del gran capitán de las selecciones uruguayas que obtuvieron los títulos olímpicos de 1924 y 1928 - asombro para una época que desconocía los valores del fútbol uruguayo - y el primer campeonato del mundo, el realizado en 1930 en Montevideo.
Este Mundial deberá ser una herramienta privilegiada del goce del profundo placer por este deporte.
Creemos además que esta gota de agua que aportamos, con la realización de este Mundial, tal vez no apague el gran incendio social y deportivo que vivimos, pero estamos seguros que hacemos nuestra parte.
Queremos darles la bienvenida, en el nombre del Comité Organizador de este I Mundial Infantil Copa José Nasazzi Categoría 1993 a realizarse en nuestro Uruguay. Esperemos puedan sentirse como en vuestros hogares.
Gonzalo Agriel Russo
Presidente
Comisión Organizadora